Alta, fuerte, bien vivida…

Hoy me siento como un árbol que se supiera mujer: Ya no quebradiza rama sino rotunda intuición, y la sólida certeza de saber dónde es que estoy. Las raíces de mi cuerpo han bendecido el amor. He florecido en la espuma regada por la pasión, por el semen generoso de la vida y el dolor.