Nadia y el mar

Una belleza indescriptible. Una música que se eleva desde lo más profundo del precipicio. Brota entre las rocas como agua contracorriente, serpentea por entre los árboles robustos, roza el tronco, las ramas, las hojas y sus frutos rojos, verdes, amarillos y color canela, de todos los sabores la música nacida del agua se deja colorear, sube tersa, clara, espumosa y desafiante hacia los cielos, no siente vértigo ni conoce la inercia ni la gravedad, toda ella es libre, recta, clara y vibrante y desbocada como catarata viva y emocionada.

Nadia se baña en ella y ensueña su Bósforo, su Istanbul, su Orient Expressions, su Aynur. Duerme el sueño como Ulises en su bañera y despierta en brazos de las olas de su mar, y no quiere despertar. Vuelve Nadia a gozar las miradas valientes de sus noches al bailar. Vuelve Nadia a amar la verdad y vuelve a revolucionar. A comer, beber, amar, a volar sobre el mar, a escribir la belleza indescriptible sentida al despertar para empezar a soñar.

Kaleden Kaleke Sahin Ucurdum

La calle interminable

Cada mañana iba, antes del amanecer, en su vieja y chirriante bicicleta, hacia el centro de la ciudad, a un gran edificio. Allí esperaba, con sus compañeros, en un patio, hasta que le daban una escoba y le señalaban una calle que tenía que barrer.

A Beppo le gustaban estas horas antes del amanecer, cuando la ciudad todavía dormía. Le gustaba su trabajo y lo hacía bien. Sabía que era un trabajo muy necesario.

Cuando barría las calles, lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida. Paso-inspiración-barrida. Paso – inspiración – barrida. De vez en cuando, se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía paso – inspiración – barrida.

Mientras se iba moviendo, con la calle sucia ante sí y limpia detrás, se le ocurrían pensamientos. Pero eran pensamientos sin palabras, pensamientos tan difíciles de comunicar como un olor del que uno a duras penas se acuerda, o como un color que se ha soñado. Después del trabajo, cuando se sentaba con Momo, le explicaba sus pensamientos. Y como le escuchaba a su modo, tan peculiar, su lengua se soltaba y hallaba las palabras adecuadas.

-Ves, Momo –le decía, por ejemplo-, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.

Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:

-Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.

Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:

-Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que el siguiente.

Volvió a callar y a reflexionar, antes de añadir:

-Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser. Después de una nueva y larga interrupción, siguió:

-De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta cómo ha sido, y no se está sin aliento.

Asintió en silencio y dijo, poniendo punto final:

-Eso es importante.

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Michel Ende, Momo, 15 ª ed., Alfaguara 1984, pp. 38-39.

(Fragmento)

La Bañera de Ulises (y 2)

itacaEn la primavera de 2003 cien marinos y 80 artistas embarcaron en el buque Constanza para reivindicar el entendimiento y la colaboración entre los pueblos. Disponían de un viejo barco de guerra. Lo trasformaron en una nave de paz. Esa fue su gran metáfora para el siglo XXI: Trasformar un barco de guerra en una nave de paz…con las armas del teatro. El buque militar Constanza se convirtió en un inmenso escenario en 18 puertos del Mediterráneo…

En la primavera de 2003 estaba embarcada en mi entrañable Caravana della Solidarità, pero viendo a Emilio Garrido embarcarse en el Constanza, atracado en el Puerto de Valencia, deseé por un momento formar parte de esa maravillosa aventura. Quería estar en ese barco, y de alguna manera ya lo estaba.

Hacía mucho tiempo que escuchaba, cada viernes por la noche, la Bañera de Ulises. Me devolvía la calma que se siente cuando metes la cabeza bajo el agua y sólo oyes el silencio, y el mar meciendo las pestañas y acariciando tus párpados, y la sal penetrando en los poros de tu piel.

Así era mi hora de viernes noche con la radio. Con la música de María del Mar, de Lluís, de Amancio, Anuar, Dulce, Miquel, Nour Eddine -que conocí en mi primer Sete Sois, en Tavernes, antes de enamorarme de las noches del Sete Sois en Castril-…

La Bañera de Ulises

Anoche escuchando los sonidos del cuarteto de jazz Visegrád en mi buen lugar de Savia Solar​ volví a reconocer la sintonía de La Bañera de Ulises, y con ella todas las rutas emprendidas en esta vida de utopías soñadas y posibles que embargan nuestros sentidos y se agolpan en nuestros cuerpos sin acertar a expresarse en toda la magnitud del mar que nos atraviesa, de nuestro mar mediterráneo que hoy llora y despide a sus navegantes desde las orillas de nuestras conciencias rotas, deshechas como los castillos de arena de nuestras playas mediterráneas.

Como me cantaba mi Alí desde su playa de Martil, susurrante y melancólico,

‘un mar en el que navegarán nuestros barquitos de papel que con sus remos toquen las puertas de todas las civilizaciones… Hércules, Tarik, Rodrigo, Boabdil, Cervantes, Lorca, llegando a Goytisolo y al caricaturista árabe Naji Al Alí´.

Un mar al que volvemos cada noche, a cerciorarnos de que aún existe ese horizonte lejano, a pie, nadando o en barco, a divisar un halo de esperanza, de solidaridad, de humanidad. A verlos llegar desde Siria, Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia… Nuestro mar ensangrentado por nuestras alambradas y nuestras balas, nuestro mar vallado y contaminado, mar nuestro que estás llorando, sálvanos, sálvanos, cántanos nanas y melodías de agua y olas claras que nos mezcan y nos curen el dolor, el abatimiento de la sinrazón humana.

Dedicado con especial cariño…

Al Festival Transversal:

El Festival Transversal confirma la presencia de una expresión artística multicultural que, con enorme vitalidad, se está experimentando en unos barrios donde cohabitan personas de más de 80 nacionalidades, de diversos orígenes geográficos y condiciones sociales.

Al Centro Checo en Madrid, a su equipo y su director, Stanislav Skoda, por traernos a Visegrád al espacio Ecooo,

En su segunda actuación en Madrid, el 19 de septiembre a las 21:30 en la Sala Ecooo, el pianista y acordeonista polaco Robert Kuśmierski, el percusionista checo Pavel Plánka, el guitarrista eslovaco Martin Simon y la húngara María Keck, improvisan y revisan la música folclórica del lugar de donde proceden. Un pasado compartido, tradiciones cercanas y cuatro visiones personales para un concierto exactamente en el espíritu del festival multicultural Transversal y del barrio multiétnico de Lavapiés.

A mis compañeras y amigas de Ecooo Revolución Solar: Yolanda, Paz, Aurora, Cote, Usue, Clara; a los chicos: Mario, Rodrigo, Kai, Alberto, Julio, Antonio… A mis amigos músicos del mediterráneo, a mi familia que cada verano me espera en las calas de nuestro mar, a mis amigas de este barrio de Lavapiés que nos acoge tan cálidamente en las noches de primaveras, veranos y otoños… Saya, Arantxa… A mi alma utópica que me acompaña en el buen lugar donde todo es posible…, Mariuca. A mi siempre Aicha, con nuestras raíces al viento en nuestro Tetuán, Ceuta, Agadir.

A los espacios de Madrid abiertos, verdes y violetas que nos hacen soñar, emocionarnos y disfrutar cada momento, en compañía y en soledad.

A los festivales que dejan la mejor huella: en nuestras conciencias, nuestros sueños y en nuestros próximos pasos por esta vida. A todo su gran bioequipo!

Comprometido con la realidad social y con los movimientos ciudadanos que dinamizan nuestro entorno más cercano, BioRitme Festival abre un punto de encuentro para que las personas que luchan a diario por nuestros derechos puedan presentarnos la actualidad que nos afecta y plantearnos algunas alternativas.

BioRitme Festival en El Salmón Contracorriente

Y a la radio, a los y las colegas periodistas que cada día nos visitan, y escriben, hablan, fotografían realidades que cambian conciencias para colectivamente dibujar un mundo mejor: Lucía, Ana, Sara, Yolanda, Laura, Yago, Juanlu, Montse…,

El Bosque Habitado, El Salmón Contracorriente, La Ballena Blanca, La Marea, Diagonal, Mangas Verdes, Efe Verde, Eldiario.es, Público.es, Mediterráneo, En Portada, Amores Imaginarios…

A los libros, a la cultura clásica, a las universidades, a la revolución de lo posible, a la revolución solar de Ecooo por irradiar en cada una de nosotras la energía necesaria para ser mejores cada día: la energía de la confianza, la transparencia, la honestidad, la calidez, la humanidad.

Vuelve Nadia

Vuelve Nadia a entornar los ojos, bajar la mirada, apretar sus labios, sentir retorcerse sus nervios, encogerse el cuello, acurrucarse en sus brazos, buscar los afectos perdidos en sus sueños, encarnarse en el cuerpo de niña con una mochila a cuestas cargada de temores, temores, temores.

Vuelve Nadia a recordar su bolso amarillo lleno de ilusiones, de sonrisas, de amigos, de aventuras, de ganas de amar tantas cosas bellas, de compartir plato, charla, entrelazar sus piernas con las suyas, sentarse frente a la barra del bar de la vida y sentirla viva.

Vuelve Nadia a su Purple Rain, a su melancolía, a sus pasos firmes marcando las notas de su vida de violetas, a su utopía soñada en las noches de Mappa Mundos, a su amor por las cosas bien hechas, a sus tristezas bañadas en cerveza, a sus besos a la luz de la victoria para sentir que aún puede alguien amarla, a sus despertares amargos de desesperanzas y duelos, a la dulzura de los silencios, de segundos de paz antes de volver a entornar sus ojos, bajar la mirada, apretar sus labios, sentir retorcerse sus nervios en sueños.

Vuelve Nadia a malsoñar, a malpensar, a malvivir, a malmorir en sueños, pensamientos y vidas imposibles. Vuelve a querer volver atrás en su regazo, refugiarse en las rocas del mar y dejarse arrastrar por el mareaje lunar, ser cigüeña y anidar y emprender de nuevo la travesía oceánica que la lleve a otro cualquier lugar, lejos de su conciencia, de su hogar.

Vuelve Nadia a escapar, correr hacia sus dunas y hundirse en ellas, hacia sus bosques y esconderse en ellos, a sus malecones y asomarse, a sus noches y dejarse mecer en sus sábanas, a sus ojos y engatusarse en ellos, a sus pistas y bailarlas todas, a sus plazas, a sus playas, a sus paseos, a sus casas de campo, a sus árboles, rosas, pájaros, discos, aloes, gatos, a su hoguera y su río, a sus manos, a su pan amasado en casa, sus lazos de cuero, su cabello largo, su cuerpo puro, su raíz blanca, su alma incorrupta.

Vuelve Nadia a escribir las notas más bellas de este maldito mundo de bestias.2013-08-11 13.02.02

“I was hoping… I was hoping we could dance together”

“I was hoping… I was hoping we could dance together”

En esta tarde sin ti, sin mí, sin nadie,

bailo todas las letras, canto todas las músicas,

me abrazo a los sonidos de la esperanza, del amor que surge de nuestras entrañas, toco con mis dedos tus cuerdas,

¿por qué no estás aquí para sentir conmigo la llamada de la soledad, que nos anuncia una vida pegadas a la tierra, descalzas y desnudas bailando al son de las hojas secas volar a ras de nuestros sentimientos, adivinando nuestro impulso de correr hacia alguien…?

¿quien sea? No…

de correr hacia ti, meterme en tu pálpito; tú en el mío,

no querer escuchar complacencias,

querer escuchar los gritos de desgarro que provocan la distancia, el olvido, el desamor, la desesperanza, el duelo.

¿Por qué no gritar, amor, fuerte, por qué atarnos a amarras que nos quieren libres, que están en el muelle esperando que vayamos a soltarlas y dejarlas mecerse en el espigón?

Yo quiero mecerme en tus dudas, tus suspiros, tus impulsos apagados.

Yo quiero encender la llama, bailar en torno a ella, balancearnos por fin y soltar, soltar, soltar…

Un día dejé todo atrás esperando que viniera a por mí solo lo más hermoso, lo esencial. Que viniera a por mí sin más, sin asomar apenas con una mirada, una presencia:

-Estoy aquí, cuidándote en la distancia, cuidándome de no acercarme demasiado y traspasar líneas discontinuas de tu vida y de la mía.

-Estoy aquí, tenía la esperanza de que vinieras.

Tenía la esperanza de sentir de nuevo tu llanto y tu dolor, solo saber que sigue viva la llama triste que nos unió un día,  deshecha a la mañana siguiente

porque una mañana dejé todo atrás esperando que viniera a por mí solo lo más hermoso, amor.

En esta tarde sin ti, sin mí, sin nadie,

bailo todas las letras, canto todas las músicas,

me abrazo a los sonidos de la esperanza, del amor que surge de nuestras entrañas, toco con mis dedos tus cuerdas,

¿por qué no estás aquí para sentir conmigo?

“I just need somebody to talk…”

-Tenía la esperanza de volver a hablarte, a bailar juntos, a ver pasar la vida a nuestros pies, bailando. Tenía la esperanza de no necesitarte jamás. Tenía la esperanza de pasarlo bien, caminar sola, tenía la esperanza de no necesitar repasar el contorno de tus labios con mis dedos, de no acariciarte los sentidos ni de curarte ni de escucharte más hablar de ella.

-Hoy lo he dejado todo atrás y no quiero recordarlo más. Todo ha cambiando y no serás el mismo, ni yo la misma. Mi imagen en los espejos me devuelve a una mujer alta, fuerte, bien vivida. Una mujer que ha crecido, se ha convertido en una poderosa alma capaz de transitar este mundo con solo su instinto como compañero de viaje.

Un poder que solo te da el paso del tiempo, las noches en soledad, las caricias de las sábanas acunándote para quedarte dormida y soñar, soñar, soñar…

En esta tarde sin ti, sin mí, sin nadie,

bailo todas las letras, canto todas las músicas,

me abrazo a los sonidos de la esperanza, del amor que surge de nuestras entrañas, toco con mis dedos tus cuerdas,

¿por qué no estás aquí para sentir conmigo?la foto

love the life, live the love

Cosas que hacer en mi empedrada Ítaca, a mi regreso. Volver a tu colina verde, tocar con los dedos de los pies y de las manos las hojas secas de tu ladera, y recordarte, asomado a la baranda de hiedra buscando un lugar donde dormir al raso, en aquella nuestra colina. Y esperarte, y abrazarte, y dormir juntos al raso, tumbados rozando nuestros dedos de los pies y de las manos, enredados en la hiedra y las hojas secas, y besarnos, y cuidarnos, y dejarnos abrazar por la madre naturaleza. “Take care dear you, my little Nadia…

¿Es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad.

Natura

Love the life, live the love. Love you, Nag.

Out of tears

“I’m out of tears…” Nadia, en estas horas de sentarse frente a la ventana, no puede ni llorar ni gritar, sólo quisiera, en estas horas de sentarse frente a la ventana, una vida respirar junto a ella, y quedarse en paz con el mundo entero, y decir alto y en susurros:

-Ya pasó, he llegado sola hasta aquí, sola de aquí me voy, sola con mi sombra, mis pensamientos, mi alma viajera, mis sueños, mis utopías, mis gritos ahogados en el vientre en cada vuelo, cada regreso, cada ida sin vuelta atrás, cada mes, cada día, cada mañana.

Ya pasó, ha llegado el momento de volver al lugar que dejé en el mejor momento de nuestro paso por aquella empedrada ciudad. “Me voy en el mejor momento, y me voy porque quiero volver, que la vida me vuelva a traer aquí, tras recorrer el camino más largo para cruzar la más tortuosa calle: la del olvido, el perdón, la del desengaño, la del corazón.”