Nadia en este invierno

el

lavapi4Nadia corre aterrorizada entre los viñedos campo a través, ha visto una sombra asomar entre las cepas buscándola, y no quiere saber ni quién es ni qué quiere, solo huye asustada hacia los campos de las cosquillas, donde sentirse segura.

Pasan los años y hoy recuerda el miedo real a reconocerse en otra mirada, incapaz de mantenerla ante un sentimiento desconocido, al que siempre miró de reojo, dejándolo apenas rozar su piel, sentir su olor, su baile, su color, su calor.

Hoy, al caer la tarde, Nadia se abalanza a la ventana al verlo pasar. No es él, es él, no puede ser él pero lo es para ella, su piel se eriza y su temor desaparece oculto tras el cristal, lo busca y lo encuentra en su caminar, en su recuerdo de seguir sus pasos a la deriva por las calles de nuestro antiguo barrio, con nuestras ganas, nuestras aventuras, nuestros deseos atados a las caderas, a nuestros hombros, brazos, sobre nuestros cuellos y nuestras cabezas, nuestras ideas brotando en cada vuelta de esquina, en cada bar, cada tetería, cada bazar, cada pastelería, en cada bocado a las baklava y las turkish delight.

Baraka, solía llamarse Nadia en su despertar.

Qué cruel es el olvido, el abandono, la distancia, la pérdida, la nostalgia en estos días de invierno sin ti, amor. Qué cruel la felicidad que corre por mis venas si no la puedo compartir, amor. Qué vida cruel que apaga la llama que es vida en su pena, qué vida es ésta que llora porque no duele ya nada, nada.

Hoy, al caer la tarde, ví apagarse la luz cuando pasaste por mi ventana, amor. Hoy, al caer la tarde, escuché mi música y me mecí en ella, lentamente, quise que la sintieras pero te desvaneciste en la primera vuelta de esquina, y no soñé más con que venías a verme, amor, y yo tapaba mis ojos de emoción y te dejaba ver mi alegría, no soñé más con que era verdad que tú me querías, solo te dejé ir y volver solo la esquina, en tus pasos a la deriva, quizá esta vez sabías bien dónde no querías volver jamás, quizá esta vez ya no querías más que siguiera yo tus pasos, quizá hayas encontrado tu camino, solo o acompañado sin incomodarte, en paz contigo, quizá…

Pero hoy, al caer la tarde, sentí ese sueño real al verte pasar, amor, al verte pasar quizá buscando mis pasos y tapando tus ojos de emoción al ver mi alegría, y mostrarnos las miradas y reconocernos y rozarnos la piel, sentir nuestro olor, nuestro baile, color, nuestro calor.

Al caer la tarde, te ví pasar, soñé que eras tú y venías por mí, a mirarme a los ojos, y devolvernos los pasos caminados juntos, y devolvernos los pasos desandados, los silencios, los olvidos, los miedos, las miradas, las palabras, las manos sobre nuestras caras, los dedos sobre nuestros labios, las caricias sobre nuestros brazos, tus brazos sobre mis pies, tu amor sobre el mío devolviéndonos el calor en este invierno sin ti, amor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s