Aicha y su lucha vital por el teatro (y2)

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¿Sabes, Aicha? Cada vez que me asomo a tu ventana, sale de mí toda la inspiración del universo, y brotan todas mis lágrimas, porque son muchas las vidas que me atraviesan cuando recuerdo nuestros encuentros, nuestras palabras, diálogos sobre el amor, sobre nosotras, las mujeres, las creadoras de mundos tan mágicos entre tanta desesperación, tanta injusticia, tanta opresión. El arte y los sueños nos transforman, y minúsculamente remueven la realidad en nuestras calles, en nuestras casas…

La conciencia con la que miramos la vida cambia a las personas que nos odian y nos aman a la vez.

¿Sabes, Aicha? Siempre te he contado mi amor por nuestro mar, con sus estrechos, que nos han separado y unido para siempre. Y allá donde veo una ola, pequeña o grande, voy a surcarla, buscando en ese balanceo un sentido a la vida, queriéndote encontrar en cualquier rompeolas, y escucharte decir:

“querida Ly, un día convertiremos nuestras vidas en una obra de teatro”.

Y con esa emoción intensa entré con el nuevo año, mi año 20, en un teatro mediterráneo que representaba “La Odisea”. “Seguro que habla de él, de mí, de nuestros viajes por el mar, de nuestros amores de aquí y de allá, de mujeres y hombres en guerra y en paz, surcando, embarcando, volviendo a cruzar estrechos, haciéndose siempre a la mar”. Y sí, fue así.

Y también contó la historia de Helena de Troya, y sí, la volvió a culpar de todos los males… hoy, en el año 20 de nuestra Odisea…

¿Recuerdas, Aicha?

A partir del mito de Helena, “Raíces del viento” desmitifica el papel atribuido a la mujer como culpable de todos los males y retrata a la mujer árabe “con más justicia” a través de un modelo occidental como es Helena de Troya, figuras en las que Yacoubi encuentra muchas similitudes, “porque se representa a Helena como culpable de la destrucción de Troya igual que la mujer árabe recibe todo el castigo de una sociedad opresora”.

Ay, Aicha… nos queda aún mucho mar que surcar… y muchos estrechos que cruzar, muchas orillas que conquistar… Haremos de nuestro silencio una obra de arte, la haremos juntas.

¿Sabes, Aicha? Esta obra no ha hecho más que empezar. En este año 20 de mi Odisea releo mis escritos -cultivados en ese camino entre Santiago, Madrid y Fuentevaqueros…- y no puedo escapar a mi sueño de seguir mis pasos perdidos para vivir mi sueño de verdad. Has vivido el silencio conmigo, me has visto amar como tú solo sabes amar, al teatro, a los hombres, a la vida… “Aicha y su lucha vital por el teatro”. Ese texto fue el primero que escribí al llegar a Granada. Y el más aplaudido, como a ti en la escena representando “Raíces del Viento”…

Aicha el Yacoubi se inspiró en su propia experiencia personal como mujer marroquí y autora teatral –la única que se presenta en la Muestra de Fuentevaqueros-, para desarrollar una historia en torno “al miedo de encontrarme a mí misma frente al espejo y de observar ese miedo en mi entorno, tanto en las mujeres como en los hombres”. Ese miedo se plasma en la obra a través de la frialdad entre los actores, en los que apenas encontramos contacto físico, “por el miedo propio y el de los demás”.

El miedo de ellas

¿Sabes, Aicha? De nuestros silencios y nuestros miedos también hablaremos… En todo este tiempo de nuestras vidas, nos han acompañado otros hombres y mujeres, que con sus silencios y sus miedos nos han ayudado a ser mejores, a cuidarnos entre nosotros, a no olvidar nuestras orillas, a buscar la autenticidad, a compartir la felicidad de encontrarse, de ver amaneceres en horizontes abiertos a la luz, al amor, a la verdad. Y creéme, Aicha, son seres de luz que nos siguen acompañando, con sus silencios y sus miedos, pero están, muy cerca, porque son como nosotras, y saben amar y crear como nosotras, y llorar, y volver a reír. Es extraordinario, Aicha, y no quiero olvidarlo, no quiero dejar tanta bella emoción olvidada en cada casa donde habito, cada habitación donde medito, donde me enamoro, y donde doy mis besos más sinceros, donde dejo que repose su cabeza… sobre mi hombro.
¿Sabes, Aicha? Guardo conmigo hermosos regalos de nuestros reencuentros. Uno de ellos fue Utopía, la obra de una gran artista… Lo disfruté en el camino a La Odisea, un regalo en el que entre líneas pude leer nuestra propia historia, Aicha, ¿puedes creerlo? Podrían formar parte de nuestra obra, y construir una utopía juntas…
¿Sabes, Aicha? En otras lenguas mediterráneas también me han hablado. Ha sido muy bello, muy tierno, muy dulce, mujeres y hombres creadores de composiciones llenas de musicalidad, desgarradoras y alegres al mismo tiempo, cruzando culturas, activistas de las redes afectivas, como las tejidas juntas en nuestro año 3, luchadoras en nuestras causas, cuidadoras, feministas como tú lo has sido siempre, un feminismo que lucha por la vida entre iguales, como madres, hermanas, hijas, mujeres que somos todos, sí, ellos también, nuestros hombres, con quienes navegamos en este mar de dudas y confusiones e intentan remar con junto a nosotras.
Mira qué bonito lo cantan: “…alegría intercultural y convivencia entre diferentes a través de la música…” Con estas gentes mediterráneas hemos cantado y bailado el son de la interculturalidad, de nuevo con Rachid, ¿recuerdas? qué bella forma de conocer al otro! Ah! y… hemos ocupado el amor!
Y con ellos también vimos maravillosas historias de cine, y me llenó el alma escuchar tan bellas palabras: “El desafío es ser capaces de hablar de amor. El amor es lo único que nos va a salvar, individual y socialmente”
Recuerdo, Aicha, tus bellas palabras sobre amor, desamor y sueños compartidos:
“es un camino, o lo recorréis juntos y que uno influya e inspire al otro o mejor dejarlo que viva en paz… comparte con él tus sueños y él los suyos … nutriros el uno del otro…  los sueños son materia en movimiento, embriones que se desarrollan y crecen, para eso los que los tenemos necesitamos hacerlos evolucionar y eso se logra más y mejor si se comparten.”
“No te quedes viviendo en la esclavitud de un sistema prefabricado. Fabricad el vuestro.”
Fabriquémoslo, Aicha. Nuestro sueño. El teatro y la vida nos esperan. Y nuestros amigos, amigas, hijas, madres, mujeres y hombres a quienes amamos y que nos aman, así como somos, soñadoras, utópicas, creadoras, amantes de la música, la danza, la literatura, las artes, la vida.
Con el corazón a Aicha Yacoubi, dramaturga, autora de “Dramaturgia femenina el el Magreb
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Nadia dice:

    “Gracias por rescatar emociones que empezaban a ser ajenas para mí. Este mar es el tuyo, el nuestro, empezaba a verlo como un vasto desierto sin horizontes ni amaneceres…” Aicha, ¿recuerdas el mar de Martil? Tú me lo mostraste, tantas cartas llegadas desde ese mar, tanta imaginación la mía para verlo frente al mar, escribiendo… tantos años, Aicha, imaginando ese mar… y tanta emoción desbordada al comprobar dónde estaba, que no puedo ya dejar de contarlo…

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