velando

el

Hay temores que nunca desaparecen del todo. Se guardan en un rinconcito del estómago, para que no duelan al corazón, bien para digerirlos, bien para ser capaces de vomitarlos en una de las noches en las que no importa perder la razón. Es cuando más valor tenemos para contar mentiras, contar verdades, mirar a la cara al miedo y…

¿Cómo estás? Estoy mejor que nunca. Puedo hablarte, no me sale llorar.

Quien hace daño pregunta, quien se siente dolido, responde. Nadia pregunta y responde el mismo día, a él, a ella. Dos personas a las que ha querido, que la han querido, que quizás la sigan queriendo, a las que ha hecho daño, por las que ha sentido desamor, que le han cambiado la vida, quién sabe si para mejor, quién sabe si lo han hecho con amor sin ella saberlo, quién sabe si hay alguien que aún la sigue amando, quién sabe si velan por ella cada noche, para que levante la cabeza cada mañana, no sufra, ame sin miedo a otras vidas, quieran que ella haga lo que ellos no son capaces de hacer. Pese a este rumbo cambiante, Nadia sigue amándolas, las piensa, las vela.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nadia dice:

    Nadia se asoma cada noche desde su madriguera, vive verbenas, vomita temores y le queda tiempo para sentirse débil.

    1. fritz82 dice:

      Puedo confirmar que vomita cuando sale de la madriguera de Momo

  2. fritz82 dice:

    ¿Ha salido alguna vez Nadia de la madriguera del conejo? Al ver la luz, la velada puede terminar en verbena y así iluminar un poco la existencia…

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