una playa

Nadia escucha, siente, camina deprisa, viaja de vagón en vagón, recorre mapas, planos, estaciones, carreteras, calles, peajes, montañas, vagones, andenes, transborda cortos y largos trayectos, mira a través de la oscuridad, observa el paso del tiempo, sonríe a su nueva ciudad, dibuja caminos mentales, reencuentra, siente el olor de la mar, salta brumas, nubes, olas,…

una batalla ganada

Conmocionada, ahoga su grito en el estómago. No duerme, no come, no sonríe, no llora. Respira entrecortada, suspira encogida de dolor. Llama, habla, busca consuelo, escucha a los suyos, llena sus pulmones con el aliento de quien la quiere de verdad.