Vuelve a las calles de su ciudad, camina cansada hacia casa, desea la soledad y el silencio de su cama, piensa despacio dónde está, revive con nostalgia sus últimas horas, sus risas, sus noches en paz, su mano acariciando sin temores, sin escondites, con ternura, sin miedo ni vergüenza, sin complejos. Quiere volver y dejarse querer, recuperar la libertad encontrada en los rincones más bellos del corazón de sus nuevos amigos.
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